jueves, 13 de septiembre de 2012

Recalce de cimentación



Este es el relato de una reparación en una vivienda adosada por unas obras de ampliación que no dieron el resultado apetecido.

INTRODUCCIÓN



Los propietarios de la vivienda, al igual que habían hecho otros vecinos, decidieron ampliar el salón desplazando la fachada hacia la parte delantera de la parcela.
Estado original

Como no querían correr riesgos, se pusieron en contacto con un constructor que había realizado de forma satisfactoria una obra igual que la que pretendían, confiando en que al menos ya contaba con esta experiencia. Una vez puestos de acuerdo en todos los pormenores del presupuesto iniciaron las obras y las llevaron a cabo.

Estado terminado
Pasados unos meses desde la finalización, comenzaron a aparecer fisuras en las fachadas y tabiquería de la parte ampliada. Fueron reparadas en varias ocasiones pero no tardaron en reaparecer.

Fisuras en las fachadas


Fisuras en los muros de los arcos y puertas que no cerraban bien

  
Fisuras en los tabiques interiores
Perdida la confianza en el constructor y alarmados por el progreso de los daños y el peligro que para ellos podría suponer, decidieron consultar con unos técnicos (dos arquitectos y un aparejador), amigos de la familia, para que opinaran sobre como poner remedio a esta desasosegada situación.
Se preguntaron por qué no habían alcanzado el deseado “final feliz”, disfrutar tranquilamente de su renovada casa, si el constructor ya había hecho otra obra muy parecida, casi idéntica a la suya. Porque aunque las obras eran iguales las circunstancias eran distintas. En la obra anterior el propietario algo sabía de construcción o consiguió asesoramiento, lo suficiente para preparar unos planos con detalles de ejecución, que facilitó al constructor y estuvo pendiente de que siguieran estas indicaciones.

Bien, pues esto es entre otras cosas, lo que sabe hacer un técnico, su misión, pensar en como llevar a cabo una construcción, reflejarlo en documentos (proyecto), entregarlo y explicarlo a quien va a realizar los trabajos y vigilar que se realicen tal como los pensó (dirección de obra)

ANÁLISIS Y DIAGNÓSTICO

Afortunadamente había fotos que los propietarios habían tomado durante el transcurso de los trabajos y en ellas se podían vislumbrar algunos aspectos importantes de la ejecución. Por ejemplo, que aparentemente la cimentación parecía escasa, por sus dimensiones y profundidad de excavación. Y que no se había conectado con la cimentación existente del edificio.


La cimentación de la valla de cerramiento, de hormigón, aparentemente sin armadura y fracturada, se empleó para apoyar parte de la nueva fachada. Lo más lógico hubiera sido hacer una nueva zapata, pues no es lo mismo soportar una valla de medio metro de alta, que aguantar el peso de dos forjados y una fachada de tres metros de altura.




La estructura del techo carecía de viga de atado en los extremos de las viguetas, lo que impediría el comportamiento homogéneo del conjunto en caso de aparecer problemas.




Resumiendo, la situación era la siguiente: la fachada y los tabiques tenían problemas que se manifestaban en forma de fisuras y la cimentación de la ampliación parecía ser la culpable, por insuficiente en unos casos y por inexistente en otros.
Según la información del libro del edificio (inusual para una construcción de finales de los 80) la cimentación se había realizado mediante zapatas de al menos 2,50 m de profundidad, por la presencia de  arcillas expansivas en el terreno, lo que confirmaba que la cimentación de la ampliación era insuficiente.

La estructura de la ampliación estaría sustentada en la cimentación existente por un extremo y por el otro en la nueva. Como ésta era poco profunda, estaría apoyada en un terreno superficial, que normalmente está removido, es terreno vegetal y poco resistente, por lo que lo más probable es que cediera ante el peso de los nuevos elementos, no así la otra parte. Esto origina que tanto las fachadas, tabiques y revestimientos se vean sometidos a esfuerzos para los que no están preparados y manifiesten fisuras en su superficie, como ha ocurrido.

(Realización: Ana Ibarra)

Los muros que sustentaban los arcos no tenían cimentación. La pilastra en la que descargan los dos arcos estaba apoyada sobre el "armario de contadores", es decir, sobre el aire (ver la foto "estado terminado"), sin ningún elemento que pudiera transmitir su peso hasta el suelo, como se pudo ver posteriormente durante la reparación. Esto se manifestaba en que la puerta del armario del contador eléctrico no se podía abrir y que la pilastra estaba desplomada y con fisuras de distinto espesor en su longitud.

(Realización: Ana Ibarra)

En las fotos del estado original se apreciaba una grieta en el muro de la valla, según se indica en la figura


(Realización: Ana Ibarra)



Esta grieta coincidía con la fisura en el tabique interior de la obra terminada. Al descubrir la cimentación apareció fracturada y de hormigón sin armadura.

(Realización: Ana Ibarra )


DISEÑO DE LA SOLUCIÓN


Estaba claro que la solución pasaba por reforzar la cimentación, dándole el apoyo que no tenía, y la técnica idónea podría ser micropilotaje, que burdamente, es como ponerle a los cimientos unos zancos de 10 m de longitud hincados en el suelo, hasta alcanzar un terreno lo suficientemente duro que evite que se hundan.

El proceso de asumir el coste de unos micropilotes no fue fácil para los propietarios, porque es caro, pero también podría suponer una solución rápida, relativamente limpia, poco arriesgada y con bastantes posibilidades de éxito. Tampoco tenían mejores opciones y además cerca, en el barrio, había una empresa especializada que podía atender la obra casi inmediatamente.

Tomada la decisión se procedió al diseño del recalce teniendo en cuenta que sólo se podía trabajar por el exterior.


Después de considerar varias alternativas se optó por realizar varios micropilotes al lado de la cimentación existente, y sobre ellos construir una viga de hormigón armado que se uniría con la anterior mediante unas barras de conexión. También se procedería a conectar la nueva viga con la cimentación original

Sección constructiva

Situación micropilotes, viga y conexiones


REALIZACIÓN DE LOS TRABAJOS 

El comienzo de las obras se efectuó con la demolición de la valla para dejar paso libre a la máquina para perforar los micropilotes.





La máquina tenía que ser lo suficientemente pequeña para acceder a los puntos señalados






Amasadora de lechada de cemento


Llenado de micropilote a baja presión

Terminados los micropilotes se procedió a excavar la zanja donde se colocaría la nueva viga. En la imagen se ven las pésimas condiciones en las que se encontraba la cimentación de la valla, donde ahora estaba apoyada la fachada.



En estas condiciones era necesario reemplazarla por otra de hormigón armado más resistente. Para no dejar sin apoyo la fachada se fue sustituyendo por tramos y se empleó hormigón con cemento de alta resistencia para trabajar más rápido.




En la cimentación de la fachada principal se realizaron taladros para colocar las barras de conexión con la nueva viga




Se introdujeron las barras de anclaje en el hormigón, adhiriéndolas con resina, y después se introdujo en la zanja la armadura de la nueva viga. En la cabeza de los micropilotes se soldaron barras de conexión para mejorar la adherencia entre hormigón y micropilote




Y en la cimentación perpendicular, después de reponerla por otra de hormigón armado, se procedió de la misma forma





Finalmente, se rellenó la cimentación y la solera conjuntamente con hormigón




Posteriormente se realizaron las reparaciones de fisuras en las fachadas, mediante la sustitución de ladrillos


Se efectuó la reconstrucción de la valla




La formación del apoyo de la pilastra de los arcos fue un trabajo delicado pues había que sujetar la parte superior de la pilastra y los arcos mientras se colocaban perfiles y fábrica de ladrillo




Para evitar que la estructura apoyara sobre el arco se colocaron un soporte y una viga que quedaría oculta en el falso techo




Se reconstruyó la jardinera y repuso el solado de la entrada y del patio, con pendientes para evacuar el agua de lluvia a la calle



Reparación terminada

CONCLUSION

Esto afortunadamente no es habitual. Ha pasado por, aún habiendo investigado, no haber acertado y encargar los trabajos a una empresa que resultó incompetente e irresponsable.

Y ¿cuál puede ser el coste económico de esta actuación? ¿y el coste personal?
La primera cuestión podría ser en torno a los 15.000 €, sin contar los trabajos que se hizo cargo el constructor. La segunda es más difícil, ¿cómo valorar el miedo a un derrumbe? Los propietarios decían que cuando estaban viendo la televisión oían crujír la casa. Cuánto cuesta tener que asumir que hay que sufrir de nuevo las incomodidades de la obra, enfrentarse al contratista para que cumpla con su responsabilidad, con qué argumentos, de quien fue la culpa, yo te dije que..., tu dijiste que...

Actuaron de buena fe intentando contratar a quien creían era capaz, con cierta garantía, de realizar sus deseos. Pero ni siquiera las grandes empresas son garantía de éxito al 100%. Los equipos de obra pueden ser muy distintos, con distinta capacitación, experiencia, motivación y en diferentes circunstancias. Los resultados muchas veces son dispares pero tienen un gran respaldo cuando hay problemas. Por eso, a la hora de hacer una obra (como todo en la vida) hay que intentar rodearse de los mejores para "acertar a la primera".

¿Qué hubiera pasado si hubieran contado previamente con el asesoramiento de un técnico? Probablemente, se hubieran asustado del presupuesto, no por los honorarios del técnico, que es la parte más pequeña, sino porque la cimentación es cara, pero es la que habría que haber hecho. Al menos podrían haber decidido si hacer o no la obra y, en caso de hacerla, poder contar con alguien que tiene conocimientos para defender sus intereses habría supuesto un cierto alivio y más económica.

Alivio y gratitud fue lo que sintieron cuando vieron que durante las obras de reparación alguien decía cómo se tenían que hacer los trabajos y solucionaba los problemas que iban apareciendo.

2 comentarios:

  1. ¡Cuánta razón tienes!, La diferencia entre sufrir una obra o disfrutarla es contar con un técnico de confianza que no se arrugue ante los impepinables imprevistos que surgen hasta en las obras más cotidianas.
    Reformamos la cocina de casa, era una casa vieja con una reforma de lavado de cara pero sin llegar a profundizar en lo básico ( tuberías, desagues, electricidad) cada cierto tiempo atascos y fontaneros, pero volvían una y otra vez los problemas. Por fín nos decidimos y tengo que decir que yo disfruté con la obra. Desde la selección del albañil, diseño y recomendaciónes,todos los problemas tenían solución, además nuestro Técnico siempre buscó los mejores arreglos buscando distintos presupuestos y presentando siempre las soluciones que mejor se adaptaban a nuestro caso. No hubo marrones ni agobios, no hubo tiempo perdido ni paseos por oficinas y tiendas,controló hasta el mínimo detalle de la obra, y todo salió a la perfección.
    Gracias Ramón, ha sido un lujo y una garantía poder tenerte de nuestro lado en este ¨trance¨ ,
    Este técnico es altamente recomendable.

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  2. Muchas gracias por tu amable comentario. Mi objetivo es conseguir la satisfacción del cliente y para ello es necesario contar con industriales que, además de cumplir los compromisos de plazo y calidad, trabajen con orden y limpieza, y sean capaces de adaptarse a las necesidades del cliente, para reducir al máximo las incomodidades. Y también hay que dedicarle atención a la obra (“no hay obra pequeña”) desde el presupuesto, hasta la finalización, estudiando todos los detalles, haciendo visitas diarias y anticipándose para evitar los imprevistos.

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